Duquesa de Berwick: Querido Lord Darlington, ¡qué terriblemente depravado es usted!
Lady Windermere: Lord Darlington es un frívolo.
Lord Darington: ¡Oh! No diga eso, lady Windermere.
Lady Windermere: Entonces, ¿por qué habla tan frívolamente de la vida?
Lord Darlington: Porque creo que la vida es una cosa demasiado importante para hablar seriamente de ella.
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Oscar Wilde, El abanico de Lady Windermere
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(en: Oscar Wilde, Teatro: La importancia de llamarse Ernesto, El abanico de Lady Windermere, Una mujer sin importancia, Madrid: Edaf, 1982, p. 139)
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